Todos en "The Handmaid's Tale" quieren intimidad. Todos se quieren entender pero ninguna persona confía en otra. Si en algún punto dos personas están solas dudan del poder que tienen. Todos dudan, y es por eso que hay un poder en esa intimidad que se puede llegar a otorgar.
Las relaciones con los otros siempre son problemáticas, ¿será él alguien del que pueda confiar? es la pregunta que todo el tiempo la gente se hace.
Cuando dos personajes hablan lo suficiente parece que la realidad que en un inicio te plantean se rompe y de repente te das cuenta de que aunque todos tratan de seguir las reglas, siempre las rompen.
Logran cierta intimidad al romper esto porque se vuelve su secreto. Se vuelve una forma de conexión. Los dos saben como arruinar la vida del otro. Ese poder es suficiente como para que los una un pacto secreto.
Estas reglas les aplica hasta al hombre más poderoso, en este caso al comandante. Se puede ver que los personajes son en extremo egoístas. Y no es su culpa, es parte de la perdida de lo que una vez los hacía humanos.
Después de tanto tiempo sólos, ya no ven a los seres humanos como personas si no como seres con una función. Las Marthas como esposas, los Comandantes como la cabeza de la casa, las esposas como las segundas de abordo y las Criadas como un recipiente para la procreación. Todos con un rol en específico y sin mucha humanidad.
Finalmente, los personajes son estudiados por un tercero en las notas históricas. Y creo que la última sección es la más cínica. No juzga, solo analiza los sucesos, y creo que su análisis histórico al mismo tiempo refleja un deseo pero con la intimidad del momento, el único problema es que ya es muy tarde.
En conclusión, los personajes querían intimidad pero casi siempre terminaban con la idealización de este sentimiento. Todos se usaban porque habían olvidado que era el ser alguien sin un rol definido